La Vía Láctea es un 10% más grande de lo que se pensaba, según un estudio reciente de la NASA y la ESA. Los científicos utilizaron observatorios de rayos X para analizar las explosiones de rayos gamma en otras galaxias y determinar el tamaño de nuestra galaxia. La medición se realizó a través del análisis de los rayos X liberados por estallidos de rayos gamma en otras galaxias. Los rayos X procedentes de las galaxias vecinas salen disparados en todas las direcciones y algunos pueden llegar hasta la Vía Láctea y la Tierra. Detectar estos rayos X es lo que permite determinar el tamaño de la Vía Láctea. Los científicos utilizaron los observatorios de rayos X XMM-Newton y Chandra para medir la distancia entre los brazos más externos de la Vía Láctea. La distancia entre estos y el centro es un 10% mayor de lo que se había medido hasta ahora, por lo que la galaxia es más grande de lo que se creía. Esto se logró gracias a la colaboración entre la NASA y la ESA, y es un ejemplo de cómo la ciencia puede avanzar gracias a la cooperación internacional. La misión Gaia de la ESA también ha sido fundamental para entender mejor la estructura de la Vía Láctea. La Vía Láctea consta de 4 brazos, en vez de dos, como se pensaba anteriormente. La medición del tamaño de la Vía Láctea es importante para entender mejor la estructura y la evolución del universo. Los científicos siguen trabajando para entender mejor el universo y sus misterios. La colaboración entre la NASA y la ESA es un ejemplo de cómo la ciencia puede avanzar gracias a la cooperación internacional. Los observatorios de rayos X XMM-Newton y Chandra siguen siendo fundamentales para la investigación astronómica, a pesar de haber sido lanzados en 1999. La clave está en saber utilizar la información que pueden captar. En este caso, los cálculos se han basado en mirar por la ventana hacia la casa del vecino, es decir, en analizar las explosiones de rayos gamma en otras galaxias para determinar el tamaño de la Vía Láctea.
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