La pérdida de peso no es uniforme y puede dejar zonas del cuerpo con menos volumen de lo deseado. Un nuevo inyectable hecho de grasa de cadáveres donados está ganando popularidad como solución para remediar esto. El producto, llamado AlloClae, se aplica en consulta y no requiere cirugía ni anestesia general. La grasa de cadáveres se procesa y se inyecta en las zonas deseadas para restaurar el volumen perdido. Esta tendencia se debe en parte al uso de fármacos como Ozempic para perder peso, que pueden causar pérdida de volumen en algunas áreas del cuerpo. El procedimiento es relativamente sencillo y puede ser aplicado por profesionales de la enfermería y asistentes, aunque con ciertas restricciones. Sin embargo, la legalidad y ética de este producto son cuestionables, ya que los donantes de tejidos no siempre están informados de que su grasa puede ser utilizada para fines comerciales. El fabricante de AlloClae ha reportado más de 2.000 pacientes tratados desde mayo de 2025, y la tendencia parece estar en crecimiento. La industria de la belleza está encontrando nuevas formas de llenar los huecos dejados por la pérdida de peso, y este inyectable es solo uno de los ejemplos. La pregunta es, ¿hasta dónde llegará esta tendencia y qué implicaciones éticas tendrá?
Fuente: xataka