Comienzo este análisis con una confesión: me he tomado esta prueba como algo personal. Después de casi una década sin hacer ninguna actividad deportiva de forma regular, empecé a notar que la vida sedentaria estaba comenzando a hacer mella. Nada especialmente grave, pero sí lo suficiente como para plantearme que era hora de volver a moverme un poco.
Justo en ese momento y casi como un guiño del destino, este análisis llamó a mi puerta. Miel sobre hojuelas, porque Garmin ha diseñado el Forerunner 70 precisamente para personas que, como yo, quieren empezar a recuperar cierta actividad física, iniciarse en el running , o simplemente dar el salto desde un smartwatch generalista a un reloj deportivo más especializado.
Durante algo más de veinte días he utilizado el Garmin Forerunner 70 como reloj principal registrando sesiones de yoga, Body Balance, natación, bicicleta estática, elíptica, caminatas y mis primeros pinitos en el running . También me ha acompañado mientras dormía para monitorizar el sueño y las métricas de recuperación.
Te puedo adelantar que, tras estas semanas que he estado usándolo, he llegado a una conclusión bastante clara: el Forerunner 70 no está diseñado para el deportista que eres cuando lo sacas de la caja. Está diseñado para el deportista en el que quieres convertirte unos meses después.
Sensor de frecuencia cardíaca Garmin Elevate Gen 4
Carga por USB C con conector exclusivo de Garmin
Hasta 16 horas en modo GNSS (todos los sistemas)
Garmin Forerunner 70 Reloj Inteligente para Correr con GPS, Pantalla Táctil AMOLED, Métricas Optimizadas, Planes de Entrenamiento, Estado de Salud, Autonomía de 13 Días, Blanco
Diseño: parece más sencillo de lo que realmente es
Para este análisis Garmin nos ha cedido el Garmin Forerunner 70 en color blanco, aunque también está disponible en negro, amarillo lima, y lila. Lo cierto es que, al sacarlo de su caja, mi primera impresión fue bastante distinta de la que esperaba.
Con una caja de 42,6 milímetros y apenas 40 gramos de peso, me pareció tan extremadamente ligero que no encaja en mis expectativas de lo que iba a encontrarme con un reloj que, ya te adelanto, cuesta casi 250 euros.
Han bastado 20 días para que piense justo lo contrario. Lo que parecía un inconveniente es, en realidad, una de sus mejores virtudes .
Dada su ligereza te olvidas de que lo llevas puesto desde el primer minuto. No molesta mientras entrenas, no molesta trabajando y tampoco mientras duermes. Y cuando llevas un reloj puesto las 24 horas del día, esa comodidad termina siendo mucho más importante que utilizar materiales más vistosos.
Creo que aquella percepción inicial vino por algunos detalles concretos en su diseño. La caja está fabricada en polímero y no lo disimula, el cierre tampoco es metálico, la correa es sensiblemente más estrecha pero cumple con el estándar de 20 mm con sistema de desmontaje rápido, y los botones también son de plástico. Son pequeños detalles que contribuyen a rebajar la sensación de calidad en los materiales que ya esperas de un reloj de este rango de precio.
Sin embargo, durante estas semanas no he tenido ningún problema con ellos. La correa de silicona me ha parecido muy cómoda y no me ha provocado roces ni irritaciones en la piel. Se adapta perfectamente a una muñeca de tamaño medio como la mía. Eso sí, quienes tengan muñecas especialmente gruesas deberían tenerlo en cuenta. Comparándolo con el Huawei GT Runner que llevo habitualmente, una vez ajustado el Garmin deja bastante menos margen de ajuste en la correa sobrante.
Según el fabricante, se adapta a muñecas de hasta 203 mm de circunferencia, por lo que hay que tenerlo en cuenta.
La realidad es que Garmin ha priorizado claramente la funcionalidad y la comodidad de uso frente a la apariencia. Puede que no sea el reloj más llamativo y elegante de su categoría, pero debo reconocer que sí es uno de los más cómodos que he probado.
Pantalla y software: cinco botones que no valoras hasta que sales a correr
El Forerunner 70 viene con una pantalla AMOLED de 1,2 pulgadas con resolución de 390 x 390 píxeles a todo color que ha cumplido con nota durante la prueba. La visibilidad ha sido excelente incluso bajo la luz directa del sol y en ningún momento he necesitado aumentar el brillo para consultar la información.
La esfera es algo más pequeña que la del Huawei GT Runner a la que estoy acostumbrado, pero Garmin ha distribuido muy bien los datos en pantalla y basta una mirada rápida para encontrar fácilmente la información de ritmo, pulsaciones o distancia recorrida deslizando la pantalla para acceder a los datos importantes para la actividad que estés haciendo.
Aunque el Forerunner 70 tiene un modo de pantalla siempre encendida, he utilizado exclusivamente la activación de la pantalla mediante gesto porque no le encuentro demasiado sentido a mantener la pantalla encendida cuando no la estoy mirando. Durante toda la prueba el reconocimiento del movimiento ha funcionado perfectamente. Cada vez que levantaba la muñeca, la pantalla respondía de forma inmediata y se apagaba automáticamente unos segundos más tarde.
Además, durante la noche el reloj activa automáticamente el modo no molestar para evitar que la pantalla se ilumine mientras te mueves durmiendo, algo que se agradece más de lo que parece.
Por otro lado, durante los primeros minutos de uso hubo una pregunta que me hice casi de inmediato: ¿realmente hacen falta cinco botones físicos en un reloj con pantalla táctil?
Bastó con meterme en la piscina o correr unos cientos de metros para obtener la respuesta: sí. Intenta tocar una opción en la pantalla mientras intentas seguir el ritmo de la zancada sin morir asfixiado , o seleccionar el inicio de un intervalo de largos en la piscina con la pantalla mojada. En esas situaciones es cuando los botones físicos empiezan a tener mucho más sentido.
Al igual que sucedía con el material de la caja, el tacto de los botones no transmite una sensación especialmente premium pero, de nuevo, funcionan muy bien y permiten controlar el reloj en cualquier situación. Utilidad frente a estética.