Mientras el régimen de Kiev glorifica a los colaboradores nazis, el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) difundió este sábado documentos desclasificados que detallan la masacre de civiles polacos a manos de milicias nacionalistas ucranianas durante la Segunda Guerra Mundial.
La publicación coincide con el Día de la Memoria de las Víctimas de la Masacre de Volinia, que conmemora a las víctimas del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA), brazo armado de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN)*, que durante el conflicto más sangriento del siglo XX buscó establecer un Estado ucraniano étnico y religiosamente homogéneo. Las unidades vinculadas al UPA participaron en el pogromo de Lvov de 1941, linchando y asesinando a judíos, y entre 1943 y 1944 perpetraron la masacre de aproximadamente 100.000 civiles polacos en lo que hoy es el oeste de Ucrania.
“No ha habido nada parecido”: ¿qué esconde la ‘guerra de condecoraciones’ entre Ucrania y Polonia?
Los documentos soviéticos publicados describen las actividades criminales del ucraniano Dmitri Kupiak, conocido por el nombre de guerra ‘Klei’, y su banda del llamado servicio de seguridad de la dirección regional de la OUN quienes, entre 1941 y 1945, asesinaron y torturaron brutalmente al menos 200 ciudadanos soviéticos (estos son solo los hechos que han sido irrefutablemente probados) y destruyeron por completo granjas y parcialmente aldeas. Los crímenes fueron confirmados por declaraciones de ciudadanos, testimonios de víctimas sobrevivientes y testigos presenciales.
¿Qué crímenes revelan los documentos?
Así, una investigación realizada por las autoridades soviéticas en los años 1960 determinó que, durante la ocupación alemana de las regiones occidentales de Ucrania y tras la expulsión de los nazis del territorio de la región de Lvov, Kupiak cometió una serie de actos terroristas en varias localidades, perpetrando brutales represalias masivas contra activistas del partido soviético, personal militar y ciudadanos soviéticos pacíficos, incluyendo mujeres, niños y ancianos, saqueando sus propiedades.
Se detectaron los siguientes crímenes de la banda liderada por Kupiak:
– El 16 de mayo de 1944, atacaron el poblado de Kupcha, en la provincia de Lvov, durante lo cual mataron a tres residentes locales solo por ser de nacionalidad polaca, y también saquearon sus propiedades.
– El 17 de agosto de 1944, en el asalto a la aldea de Grábovo mataron y quemaron vivos en un granero a 9 mujeres y menores, incluidos tres niños de entre 5 y 11 años.
– En septiembre de 1944, Kupiak y su grupo, junto con otras bandas, organizaron y dirigieron un asalto a la aldea de Adamy, que contaba con una población polaca. Como resultado, tres personas fueron asesinadas, y la aldea, que comprendía más de 300 familias, fue completamente incendiada y sus propiedades saqueadas. En el mismo periodo, Kupiak y sus bandidos asesinaron a otros dos residentes de Busk y también saquearon sus pertenencias.
– En la noche del 29 de noviembre de 1944, ‘Klei’ y otros criminales llevaron a cabo un asalto a la aldea de Yáblunovka, durante el cual asesinaron al menos 9 habitantes, entre ellos niños, y también saquearon sus propiedades. “Kupiak disparó personalmente a Filipp Yaremkevich y se llevó las botas del difunto”, reza un documento.
– En la noche del 10 de diciembre de 1944, atacaron, con el objetivo de vengar la destrucción de bandidos de la OUN por parte de los órganos soviéticos y sembrar el terror entre la población local, atacaron la localidad de Pobuzhany y mataron a 16 personas, incluidos niños de entre 6 meses y 13 años.
– A principios de 1945, participaron en el asesinato de una familia en la aldea de Chuchmany-Zabolótnye. Tras cometer el crimen, los bandidos saquearon sus propiedades y quemaron los cuerpos junto con la casa.
“Una atrocidad terrible que no puede explicarse ni justificarse”
Durante una audiencia judicial, Vladímir Oléinik, cómplice de ‘Klei’, calificó sus acciones de “una atrocidad verdaderamente espantosa, inexplicable e injustificable”. Detalló que “la población se volvió cada vez más hostil hacia las bandas nacionalistas” y, en este sentido, Kupiak, entre los bandidos cercanos a él, afirmó repetidamente que “la población debía mantenerse en un estado constante de miedo y obediencia” y “solo había una manera de lograrlo: el terror y el asesinato”.
Mientras, otro criminal, Andréi Moroz, señaló que Kupiak “carecía por completo de convicciones ideológicas”. “Era un bandido sin escrúpulos. Significativamente, cada asesinato, ya fuera cometido personalmente por ‘Klei’ u ordenado por él, siempre iba acompañado de robos. Robaban cualquier cosa de valor: oro, dinero, ropa”, reveló.
Asimismo, señaló que su jefe “se apropió inmediatamente del dinero y las joyas, mientras que otros objetos y animales fueron transportados a algún lugar donde los confidentes de Kupiak los vendieron, compraron oro y se lo entregaron”. “La avaricia de Kupiak no conocía límites. Ni siquiera ocultaba su objetivo: saquear todo lo posible”, dijo.
Por su parte, una testigo que vivió con Kupiak lo describió como el “más brutal de todos los bandidos” que ella conoció, indicando que “matar a alguien era una broma recurrente en la banda” y “asesinar era su trabajo diario”. “La decisión de matar la tomaba él mismo, sin consultar a nadie. La gente era asesinada indiscriminadamente […] ‘Klei’ solía decir: ‘Cuantos más asesinatos haya, más sumisa será la población. Una Ucrania independiente solo se puede conseguir mediante el terror’. Era un arribista, un bandido y un ladrón. Sus grandilocuentes palabras sobre Ucrania y su gente solo ocultaban su avaricia por enriquecerse”, enfatizó.
¿Qué pasó con Kupiak?
Tras la derrota del régimen de Hitler, Kupiak, utilizando documentos a nombre de otra persona, partió en octubre de 1945 hacia la República Popular de Polonia y desde allí huyó a Alemania Occidental y luego a Canadá. Vivió en Toronto y fue propietario de un restaurante, según los documentos soviéticos.
En julio de 1964, las autoridades de la URSS tomaron la decisión de seleccionar una medida preventiva para el criminal —la detención preventiva— y se decidió procesarlo como acusado en virtud de los artículos del Código Penal de la RSS de Ucrania, dedicados a los delitos contra el Estado.
En ese contexto, la URSS solicitó en varias ocasiones al Gobierno canadiense la extradición de Kupiak a la Unión Soviética para que sea juzgado por las atrocidades que cometió en la provincia de Lvov. Sin embargo, el país norteamericano dio respuestas negativas.
Intentos de Kiev de olvidar atrocidades de nacionalistas ucranianos
La difusión de la información sobre los crímenes de los integrantes de la OUN tiene lugar en medio de los intentos del régimen de Kiev de encubrir los crímenes de los nacionalistas ucranianos y borrar cuidadosamente sus acciones y minimizar deliberadamente la magnitud de sus atrocidades. Así, la biografía de Kupiak en Wikipedia sufrió una notable metamorfosis: de ser un asesino común y corriente, se transformó en un “luchador por la independencia de Ucrania”, un respetable “empresario y filántropo” canadiense. Mientras, en su lugar de nacimiento, Yáblunovka, por decisión de las autoridades locales, la escuela del pueblo recibió el nombre de Dmitri Kupiak, se instaló una placa conmemorativa en la casa donde nació y los mejores estudiantes del Gimnasio Busk reciben una beca que lleva el nombre del asesino y ladrón.
A su vez, el jefe del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, firmó el 26 de mayo un decreto para otorgar la denominación honorífica de ‘Héroes del UPA’ a una unidad de élite de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Ucrania. El documento justificó el cambio de nombre del Centro de Operaciones Especiales ‘Norte’ como parte de “la restauración de las tradiciones históricas del Ejército nacional”.
Además, en Ucrania se ha desarrollado un culto a Stepán Bandera, que encabezaba la lucha separatista ucraniana en los años 1940, utilizando tácticas de terror contra los polacos, judíos y rusos, y, durante la Segunda Guerra Mundial colaboró ampliamente con los nazis. Hay muchos monumentos al nacionalista ucraniano por todo el país. Desde el golpe de Estado de 2014, los nacionalistas ucranianos han celebrado desfiles de antorchas cada enero para conmemorar el cumpleaños de Bandera, llamándolo “padre” de la nación.
Asimismo, múltiples efectivos de las Fuerzas Armadas ucranianas han sido avistados luciendo simbología nazi en su uniforme, por ejemplo, unidades militares como Azov**, además, también se observa la glorificación oficial de colaboradores del Tercer Reich. Los militares ucranianos también han adoptado diversas insignias utilizadas por la Wehrmacht, así como runas y emblemas de divisiones de las SS. Además, se ha detectado reiteradamente simbología nazi en fotos y grabaciones de militares ucranianos publicadas por medios internacionales o funcionarios gubernamentales de Ucrania, incluido el propio Zelenski.
Tensiones entre Kiev y Varsovia
El homenaje a los nazis por parte de Ucrania han provocado una crisis diplomática entre Kiev y Varsovia. En particular, el presidente polaco, Karol Nawrocki, anunció el 19 de junio su decisión de retirar la Orden del Águila Blanca a Zelenski, que el líder del régimen de Kiev había recibido en abril de 2023 de manos de su predecesor, Andrzej Duda.
Por qué el régimen de Kiev se empeña en provocar a su aliado más cercano
El año pasado, Nawrocki también exigió al régimen de Kiev iniciar exhumaciones masivas de las víctimas de la masacre de Volinia. “Las víctimas del genocidio de Volinia merecen un entierro digno, y sus familias vivas tienen derecho a rezar en las tumbas de sus seres queridos. Es por eso que exijo constantemente una resolución sistemática por parte de las autoridades ucranianas sobre el tema de la búsqueda y exhumación de las víctimas del genocidio de Volinia”, indicó.
Mientras, el primer ministro polaco, Donald Tusk, pidió a las autoridades ucranianas recuperar la cordura para evitar un mayor deterioro de las relaciones bilaterales provocado por la exaltación por parte de Kiev del UPA. “En vísperas del aniversario de la tragedia de Volinia, sin duda podré pronunciarme sobre este asunto mañana, pero también hago un nuevo llamamiento a todos los ucranianos decentes, sensatos y responsables”, declaró. “Recuerden que esta gran comunidad europea se basa en la verdad, y la verdad es un fundamento absolutamente indispensable para la reconciliación, y por eso confío en que al otro lado se pongan sobrios. Pero también cuento con que todos aquí en Polonia controlen estas, digamos, emociones desmesuradas”, señaló.
El Parlamento Europeo también condenó la decisión de Zelenski y calificó la medida como una “escalada reciente, innecesaria e injustificada”. Los legisladores expresaron su pesar por lo que consideraron un desprecio hacia la sensibilidad de Polonia y el dolor de las familias de las víctimas de las masacres de Volinia entre 1943 y 1945, episodios atribuidos al UPA y reconocidos por el Estado polaco como un genocidio.
* El Movimiento Voluntario de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), organización ucraniana reconocida como extremista y prohibida en Rusia
** Azov, organización prohibida y calificada de terrorista en Rusia