La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado su preocupación por un posible brote de enfermedades tras los terremotos que azotaron a Venezuela la semana pasada. Los servicios de salud en el país están sometidos a una presión extrema, con centros que funcionan por encima de su capacidad. El portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, declaró que ‘existe un riesgo mayor de brotes de enfermedades’ debido a las perturbaciones en los servicios de salud y en las redes de agua y saneamiento, combinadas con los desplazamientos de población. Se teme que puedan producirse brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunación, como el sarampión, la difteria y la tos ferina, así como la propagación de enfermedades de transmisión vectorial e hídrica, como la fiebre amarilla, el dengue, el chikunguña, el zika y la malaria. La OMS ha informado que 38 hospitales resultaron afectados por los terremotos, y que 21 centros de salud repartidos entre Caracas, La Guaira, Miranda y Falcón están operativos, aunque bajo fuerte presión. El balance oficial del doble sismo es de 1.719 muertos y 5.034 heridos, y se estima que alrededor de 50.000 personas siguen desaparecidas. La situación en los centros de salud es crítica, con sobrepoblación, aumento de las listas de espera quirúrgicas y fallos en las medidas de bioseguridad. El colapso de los servicios forenses y de las morgues también es una de las principales carencias. La OMS está trabajando para brindar apoyo a los servicios de salud en Venezuela y mitigar el riesgo de brotes de enfermedades.
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