Luis de la Fuente, entrenador de la Selección española que lleva a su equipo a la conquista de Europa y el mundo, se ha convertido en un referente de disciplina física. A sus 65 años muestra una musculatura que muchos asocian a un hombre de 40, y su rutina incluye una hora diaria de entrenamiento de fuerza en el gimnasio. Sin embargo, detrás de esa imagen de vitalidad se oculta un hábito que la ciencia advierte como peligroso: dormir menos de cinco horas cada noche.
Según declaraciones recogidas por El Español, De la Fuente promedia cuatro horas de sueño, con variaciones entre tres y cinco horas según la carga de trabajo. El propio entrenador culpa al “peso del trabajo” a su falta de descanso, una excusa frecuente entre profesionales que sacrifican el sueño en nombre de la productividad. Este patrón no es exclusivo del deporte; la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, también ha admitido dormir entre cero y tres horas, lo que evidencia una cultura laboral que glorifica la privación del sueño.
La evidencia médica es clara: dormir menos de siete horas aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y trastornos de ansiedad. El sueño es esencial para consolidar la memoria, fortalecer el sistema inmunitario y, particularmente, para la recuperación muscular después del ejercicio. En el caso de De la Fuente, la escasa cantidad de sueño podría contrarrestar los beneficios de su riguroso entrenamiento, limitando la reparación de fibras musculares y la síntesis de hormonas anabólicas.
A lo largo de la historia, figuras como Nikola Tesla o Margaret Thatcher se jactaron de dormir cuatro horas o menos, pero la mayoría de estos relatos carecen de respaldo científico. Estudios recientes de la neuróloga Ying‑Hui Fu revelan que solo un 3 % de la población posee una mutación en el gen DEC2 que permite funcionar con menos sueño sin sentir fatiga. No hay indicios de que esta variante proteja contra los efectos nocivos del sueño insuficiente.
Por tanto, aunque Luis de la Fuente sea un modelo de constancia en el gimnasio, su hábito de dormir poco no debe tomarse como ejemplo a seguir. La recomendación de expertos es descansar entre siete y ocho horas diarias, combinando entrenamiento con recuperación adecuada. El equilibrio entre actividad física y sueño es la clave para un envejecimiento saludable y un rendimiento óptimo.
En cuanto a su alimentación, De la Fuente confiesa preferir huevos fritos con patatas y tortilla de patatas, platos típicos pero no necesariamente los más nutritivos si se consumen en exceso. Disfrutar ocasionalmente de estas comidas no contraviene una dieta equilibrada, siempre y cuando se acompañen de opciones más saludables y se respete el descanso necesario para maximizar los resultados del entrenamiento.
Fuente: xataka