El pasado 30 de agosto la Guardia Civil recibió una alerta de la central de alarmas sobre un robo en una vivienda del casco antiguo de Corral de Almaguer, un pequeño pueblo toledano de unos 5,000 habitantes. En cuestión de minutos una patrulla de la Guardia Civil, reforzada por agentes de la Policía Local, llegó al lugar y se encontró con uno de los sospechosos cruzando los tejados y entrando por los patios de las casas colindantes. La persecución se desarrolló bajo la luz tenue de la luna, sobre la típica loza roja del pueblo, y tomó la forma de una escena sacada de una película noir.
Los agentes siguieron al joven ladrón por callejones estrechos y tejados empedrados hasta que la huida terminó en un callejón sin salida. Acorralado, el sospechoso sacó de entre su ropa un bastón-estoque, una arma camuflada que combina la apariencia de un bastón de paseo con una hoja fina oculta bajo el puño. El objeto, de aspecto más decorativo que letal, recordó a los accesorios de personajes literarios como Arsène Lupin o el profesor Moriarty. Intentó atacar a los guardias, pero fue inmovilizado por la fuerza.
En el forcejeo resultaron heridos dos guardias civiles y un policía local, aunque ninguno con lesiones graves. Los agentes inspeccionaron la vivienda y sus alrededores, encontrando varios objetos robados ya preparados para ser trasladados. Posteriormente, en una operación separada, se detuvo al segundo implicado en el robo. Ambos detenidos, de 19 y 22 años, enfrentan cargos por robo con fuerza, y al joven que portó el bastón-estoque se le añaden los delitos de atentado contra agentes de la autoridad y desobediencia grave.
El bastón-estoque está expresamente prohibido en el Reglamento de Armas español, que lo incluye en la misma lista que navajas automáticas y armas de fuego camufladas. La legislación no solo penaliza el filo, sino también el disimulo del arma bajo una apariencia inocente. Según el Código Penal, el atentado contra un agente con arma puede conllevar entre seis meses y cuatro años de prisión.
Los detenidos fueron puestos a disposición del Tribunal de Instancia número 2 de Quintanar de la Orden, y la Guardia Civil dio por concluida la operación, sin pronosticar nuevas detenciones. El caso ha reavivado el debate sobre la proliferación de armas ocultas y la necesidad de reforzar la seguridad en pequeñas localidades.
Corral de Almaguer, además de su historia que se remonta al Neolítico y su patrimonio arquitectónico como la iglesia de la Asunción, ha sido escenario de anécdotas históricas que incluyen a personajes como Sara Carbonero y conexiones con Miguel de Cervantes. Este episodio policial se suma a la lista de hechos curiosos que ponen al pueblo bajo la mirada nacional.
Fuente: xataka