Entre enero de 2021 y junio de 2026 se registraron 4,079 casos de desaparición de mujeres en el estado de Veracruz, según datos oficiales de la Fiscalía General del Estado. De ese total, Xalapa, Veracruz y Boca del Río concentran la mayor cantidad de denuncias, ubicándose entre los municipios con mayor índice de desapariciones a nivel nacional.
Los números revelados muestran una tendencia alarmante: en los últimos cinco años, la cifra de mujeres desaparecidas ha aumentado de forma sostenida, superando los 800 casos anuales en el estado. Este incremento ha puesto en evidencia la falta de mecanismos eficaces de prevención y búsqueda, así como la necesidad de reforzar los recursos destinados a la atención de las familias afectadas.
Ante la gravedad de la situación, autoridades estatales y municipales han anunciado la implementación de fichas de búsqueda, un programa que busca sistematizar la información de los casos, facilitar la coordinación entre diferentes instancias y acelerar la localización de las víctimas. Estas fichas incluyen datos biométricos, antecedentes de violencia y rutas de posible desplazamiento, y se están distribuyendo a unidades de la policía, organizaciones civiles y centros de salud.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y colectivos feministas critican que las medidas adoptadas resultan insuficientes y tardías. Señalan que, a pesar de los esfuerzos, muchos casos siguen sin resolverse y que la impunidad persiste, lo que alimenta la desconfianza de la población en las instituciones. Además, exigen mayor capacitación para los funcionarios y la creación de unidades especializadas en violencia de género.
En el contexto nacional, Veracruz se posiciona como uno de los estados con mayor número de desapariciones de mujeres, superado solo por algunos estados del sur y del centro del país. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha instado al Gobierno federal a destinar recursos adicionales y a fortalecer la legislación para proteger a las mujeres y garantizar una respuesta rápida y eficaz.
Mientras tanto, familiares de las desaparecidas continúan la lucha diaria, organizando marchas, campañas de difusión y redes de apoyo. La presión social ha llevado a que se promueva la discusión pública sobre la necesidad de políticas integrales que aborden la raíz del problema, incluyendo la violencia doméstica, el tráfico de personas y la falta de acceso a la justicia.
La situación de Xalapa, Veracruz y Boca del Río sigue siendo un llamado de atención para autoridades y sociedad. La esperanza radica en que la combinación de datos precisos, recursos adecuados y la participación activa de la comunidad logre revertir la tendencia y brinde respuestas a las familias que aún esperan el regreso de sus seres queridos.
Fuente: Diario de Xalapa