Equipos de rescate continúan la búsqueda de cientos de desaparecidos en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, donde una avalancha de glaciar desató una ola de lodo que arrasó aldeas enteras. El deslizamiento, ocurrido a las 08:40 hora local del miércoles, provocó una riada masiva que alcanzó el río Bhote Koshi a las 09:15, inundando rápidamente los poblados de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi. Las autoridades nepalíes reportan al menos 165 muertos y 468 turistas y viajeros sin localizar, entre ellos 393 extranjeros y 75 ciudadanos locales.
Las imágenes de cámaras de seguridad y de los medios chinos muestran puentes colapsados, casas arrastradas y vehículos que la corriente lleva como juguetes. Testigos describen el horror de ver camiones, autobuses y edificios de varios pisos sumergidos bajo una masa de lodo y agua. En el lado tibetano, la agencia Xinhua informó que la cifra de desaparecidos se elevó a 558, mientras que el número de fallecidos aún se verifica.
Entre los desaparecidos extranjeros destacan 133 peregrinos indios, 47 estadounidenses, 34 australianos, 33 británicos y 24 canadienses. Corea del Sur confirmó ocho de sus ciudadanos, empleados de una central hidroeléctrica, también desaparecidos. Otros países representados son Malasia, Países Bajos, Portugal, Sudáfrica, Ucrania y varios más, aunque España aún no registra casos.
El gobierno del Tíbet movilizó cerca de 800 trabajadores de emergencia, 150 vehículos, perros rastreadores y lanchas rápidas para apoyar las labores de rescate. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja envía mantas, botiquines y bolsas para cadáveres, mientras que autoridades chinas y nepalíes coordinan la identificación de los cuerpos hallados bajo los escombros.
El paso de Rasuwagadhi, ruta habitual hacia el lago sagrado Kailash Manasarovar, es un punto de peregrinación muy frecuentado en esta época del año. La magnitud del desastre ha generado preocupación internacional; el Departamento de Estado de EE. UU. y el primer ministro canadiense Mark Carney han manifestado su seguimiento cercano a la situación.
A medida que los equipos de rescate avanzan entre el barro y el lodo, la prioridad es encontrar sobrevivientes y brindar ayuda humanitaria a los pobladores afectados. La comunidad internacional observa con atención, mientras Nepal y China intentan evaluar el alcance total de la catástrofe y planear la reconstrucción de las zonas devastadas.
Fuente: Dw