Los deslizamientos de tierra y la repentina inundación que azotaron la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet han causado una catástrofe sin precedentes. Según datos oficiales, al menos 389 personas han fallecido y más de 910 siguen desaparecidas, entre ellas más de 500 turistas extranjeros. Las imágenes difundidas muestran una ola de lodo y rocas que arrasó carreteras, edificios y vehículos en el distrito de Nuwakot, mientras la masa de agua y barro descendía por el cauce del río Trishuli, golpeando el puesto fronterizo de Rasuvagadhi.
Inicialmente, el ministro de Asuntos Exteriores de Nepal vinculó el desastre a un sismo de magnitud 5,2 registrado a las 08:37 hora local. Sin embargo, el Servicio Geológico de EE. UU. (USGS) revisó su análisis y concluyó que el evento sísmico fue en realidad la señal de un colapso glaciar en la montaña Langtang Lirung. El desprendimiento de hielo, rocas y sedimentos bloqueó el río Lhende, creando una presa natural que, al romperse, liberó la devastadora riada que ahora se extiende por los ríos Bhote Koshi y Narayani.
Los expertos atribuyen este fenómeno al acelerado deshielo de los glaciares del Hindu Kush‑Himalaya, impulsado por el cambio climático. El permafrost, que mantenía unidas las laderas, se está calentando y descongelando, incrementando la frecuencia de deslizamientos. Científicos de la Universidad de Dundee y del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas continúan analizando imágenes satelitales y datos meteorológicos para determinar si lluvias intensas o el vaciado repentino de un lago glaciar desencadenaron la ruptura.
Aunque no es posible evitar por completo este tipo de eventos, los especialistas señalan que la instalación de sistemas de alerta temprana y una mejor cooperación transfronteriza pueden reducir sus impactos. En Nuwakot, una familia recibió una alerta solo 15 minutos antes de la llegada de la riada, lo que les permitió escapar, aunque su casa quedó sumergida bajo el barro. La falta de información compartida entre Nepal y China complicó la respuesta, según el investigador Basanta Raj Adhikari.
Los gobiernos de la región han movilizado recursos de emergencia. El ejército nepalí ha rescatado a cientos de personas atrapadas en túneles e infraestructuras dañadas, mientras que la Fuerza Aérea china empleó drones para localizar supervivientes. India, EE. UU., Reino Unido y la ONU también han ofrecido ayuda humanitaria y financiera para refugios, agua potable y saneamiento.
En los próximos días, el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas advierte sobre posibles inundaciones secundarias, ya que los escombros arrastrados podrían obstruir otros cauces. Las autoridades siguen evaluando la estabilidad de los bloqueos temporales y el nivel de un lago que se ha formado cerca de la frontera, temiendo una nueva ruptura que empeoraría la situación.
Fuente: Bbc