El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que no quiere tener nada que ver con Irán, calificándolos de ‘escoria’ y ‘gente enferma’. Sin embargo, a pesar de sus amenazas y los nuevos ataques, Trump no tiene otra opción que dialogar con Irán. La capacidad de Estados Unidos para atacar a Irán y causarle graves daños es indiscutible, pero no ha logrado doblegar la voluntad del régimen iraní. El régimen de Teherán se ha envalentonado ante el fracaso de Estados Unidos e Israel en su intento de destruirlo. La determinación del régimen de mantener el control del estrecho de Ormuz es clave en los últimos intercambios militares entre Irán y Estados Unidos. El régimen está dispuesto a arriesgarse a una guerra continua para proteger lo que considera sus derechos estratégicos en el estrecho. Los mediadores involucrados en el proceso de negociación creen que es posible alcanzar un acuerdo con Irán que permita el tránsito marítimo por el estrecho. El acuerdo debería formar parte de uno más amplio que descongele los activos iraníes en el extranjero, permita a Irán vender su petróleo y reconozca la autoridad de Irán sobre el estrecho. A cambio, Irán tendría que aceptar límites al enriquecimiento de uranio, permitir el regreso de los inspectores nucleares de la ONU y rendir cuentas sobre las reservas de uranio enriquecido. Los sucesos de las últimas 24 horas demuestran lo difícil que será alcanzar un acuerdo. La situación es tensa y la confianza entre las partes es escasa. Sin embargo, la negociación es la única opción para evitar una guerra más amplia en la región.
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