El Mundial de fútbol ha puesto de manifiesto un problema común en el streaming de eventos en vivo: el retraso en la transmisión. Mientras que la televisión tradicional tiene un retraso de apenas unos segundos, el streaming puede llegar a tener un retraso de varios minutos. Esto se debe a la forma en que se distribuye el contenido por internet, que implica varias etapas de codificación, transcodificación y distribución. Los protocolos de streaming como HLS y DASH cortan el vídeo en fragmentos pequeños que se descargan uno detrás de otro, lo que puede generar un retraso de entre 25 y 40 segundos. Además, la latencia de la red y el tiempo de transcodificación también contribuyen a este retraso. Algunas plataformas están trabajando en soluciones para reducir este retraso, como la versión de baja latencia de los protocolos habituales, que puede recortar el retraso a apenas dos o cinco segundos. Sin embargo, estas tecnologías aún no se han generalizado y la recomendación más práctica sigue siendo utilizar la antena tradicional para evitar el retraso.
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