Una disputa pública por una foto y por quién la habría “suplicado” ha abierto la mayor quiebra visible entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que en su día llegaron a ser presentados como aliados ideológicos naturales de la derecha occidental, expone el diario chino Global Times, que reúne la opinión de expertos que desnudan lo que hay detrás del choque.
Para el director del Instituto de Estudios de Países y Regiones de la Universidad Normal del Este de China, Chen Hong, el foco en la imagen es engañoso. En su lectura, el episodio expone un cambio de fondo en los vínculos transatlánticos, ya que Trump —afirma— suele personalizar las alianzas y utilizar su proyección pública para subrayar el predominio de Estados Unidos, lo que puede generar rechazo en Europa. Sobre todo, puntualiza, en un contexto en el que Washington “se salta” a los europeos y avanza de forma unilateral con acciones militares contra Irán.
Por su parte, el investigador Jiang Feng, de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái, sugiere que el caso encaja en una reorientación más amplia de Europa en sus relaciones con Estados Unidos. Según afirma, los líderes europeos se mueven desde un alineamiento basado en valores hacia una cooperación más pragmática y transaccional, y evalúan la relación con Washington asunto por asunto, sopesando intereses. En su opinión, Europa sigue dependiendo de Estados Unidos en varios frentes, incluida la guerra con Irán, pero también constata que Washington no siempre logra imponer su voluntad.
Además, Chen sostiene que, aunque Europa no está en condiciones ni tiene intención de romper por completo con Estados Unidos, crece el rechazo a un liderazgo estadounidense “condescendiente”, lo que, según estima, convierte una polémica en redes en un asunto político que toca la dignidad nacional, la lógica de alianzas y el lugar estratégico de Europa.
Mientras, el profesor Li Haidong, de la Universidad de Asuntos Exteriores de China, considera que el descontento europeo con Estados Unidos estaría pasando de lo superficial a un nivel más profundo. A su juicio, aunque el episodio se expresa como un cruce verbal entre Trump y Meloni, el trasfondo es que países europeos creen cada vez más que Estados Unidos ya no tiene capacidad, recursos o compromiso suficientes para dar las garantías de seguridad que Europa necesita. Por eso, añadió, Europa buscaría reforzar su propia capacidad y mejorar la coordinación entre países europeos.
¿Qué ocurrió?
En una entrevista publicada este viernes, Trump criticó la postura de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante la guerra contra Irán, y calificó a la jefa de Gobierno como su “admiradora”. “Pero no la quiero como admiradora, porque no estuvo allí —junto con el grupo de la OTAN— en lo que tenía que ver con el estrecho [de Ormuz]”, agregó. La misma jornada, el mandatario afirmó que la líder italiana le había suplicado una foto durante la cumbre del G7.
Por su parte, Meloni tachó las declaraciones de Trump de “completamente inventadas”. “Francamente, estoy atónita, no sé por qué el presidente de Estados Unidos se comporta así con sus propios aliados”, lamentó. Según la mandataria, “no es la primera vez que ocurre”.
Poco después, el inquilino de la Casa Blanca volvió a arremeter contra la jefa del Gobierno italiano, denunciando que ella rechazó a Washington y que no apoyaría a la potencia norteamericana ni en el marco de la OTAN. “Ahora, después de que Estados Unidos derrotara militarmente a Irán, quiere volver a ser amiga para mejorar sus ‘cifras’. ¡No, gracias!”, subrayó el mandatario estadounidense.
En respuesta, Meloni afirmó que sus índices de popularidad no tienen vínculo con sus relaciones con Washington y defendió su postura con respecto a la guerra de EE.UU. contra Irán. “En cualquier caso, mi popularidad no es asunto suyo. Le sugiero que se concentre en la suya”, destacó.
“Eso es también lo que hice con respecto a las bases militares estadounidenses en Italia”, dijo. “Su uso se rige por acuerdos que siempre hemos respetado y que no pueden ser violados mientras yo sea primera ministra. Italia sigue siendo una nación soberana”, agregó.