En la costa de Francia, hay una carretera llamada Passage du Gois que se sumerge en el océano Atlántico dos veces al día debido a la marea. Esta carretera, que mide 4,125 kilómetros de longitud, conecta la isla de Noirmoutier con el continente y es una ruta popular para los turistas. A pesar del riesgo de inundación, la carretera sigue abierta y es utilizada por miles de vehículos al año. La Oficina de Turismo de Noirmoutier informa que en 2021, pasaron exactamente 387.823 vehículos por esta ruta. La carretera se sumerge bajo el agua cuando la marea es alta, y los conductores deben tener cuidado para no quedarse atrapados. Las recomendaciones de paso de la oficina de turismo local son muy claras: si el coeficiente de la marea es alto, solo se puede cruzar 90 minutos antes y después de la bajamar. Si el coeficiente es bajo, el margen se reduce y se recomienda cruzar solo en el momento exacto de la bajamar. La carretera tiene nueve balizas de seguridad donde los conductores pueden dejar sus vehículos y esperar a que baje la marea o lleguen los servicios de emergencia. A pesar de las advertencias, cada año hay vehículos que se quedan atrapados en la carretera sumergida. La carretera se formó de manera natural por la convergencia de dos corrientes opuestas, y su construcción fue un desafío debido a las condiciones climáticas. La pavimentación de la calzada duró cinco años, de 1935 a 1939, y se realizó durante la bajamar. La carretera ha sido objeto de varias pruebas de pavimentación, pero none ha tenido éxito. Debido al cambio climático, la carretera sumergida del Passage du Gois está en riesgo de desaparecer en un futuro inmediato. Las proyecciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) indican que el nivel del mar subirá entre 0,38 y 0,77 metros para 2100, lo que hará que la carretera sea cada vez más inviable y peligrosa.
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