Con la llegada de las olas de calor, las calles, playas y transportes públicos se convierten en un caldo de cultivo perfecto para que se desencadene un horrible desmayo o golpe de calor. Algo que no es demasiado aislado, puesto que solo en 2025 las altas temperaturas estuvieron detrás de 3.832 muertes en España, un número que supera trágicamente a los fallecidos en accidentes de tráfico. La razón detrás de estos problemas es la lipotimia, un mareo con visión borrosa y desconexión total. Para entender por qué nos desmayamos, hay que acudir a la Sociedad Europea de Cardiología, que define el síncope como una pérdida transitoria de consciencia debida a que le llega menos flujo sanguíneo al cerebro durante unos instantes. Cuando nos exponemos a las altas temperaturas, el cuerpo activa su mecanismo básico de refrigeración, que es la dilatación de los vasos sanguíneos. El objetivo es disipar el calor y enfriarnos. Sin embargo, si a esta bajada de tensión le sumamos estrés o deshidratación, la sangre tiende a acumularse en las piernas por efecto de la gravedad. Esto hace que el corazón no pueda bombear suficiente sangre hacia arriba y el cerebro, al verse privado momentáneamente de oxígeno y nutrientes, activa su sistema de emergencia, que es el desmayo. Es importante diferenciar los problemas de salud que nos generan y no meterlos en el mismo saco. Hay un gran cóctel de situaciones que nos predisponen a alguna de estas situaciones, como las comidas copiosas o la edad avanzada. Para evitar llegar a una situación de este tipo, es importante mantener una buena hidratación a lo largo de todo el día y evitar salir a la calle en las horas críticas del día con una mayor temperatura.
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