El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, arremetió contra el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, por la reunión convocada esta semana, que tiene como eje central “combatir el terrorismo de la extrema izquierda”.
“El secretario de Estado de EE.UU., cuya carrera política se ha desarrollado entre terroristas connotados y reconocidos, tiene la audacia de mentir sin escrúpulos con acusaciones infundadas sobre supuesto financiamiento y patrocinio de Cuba al terrorismo. No hay que indagar mucho para descubrir el contubernio de este político con organizaciones criminales que han llevado el terror y la muerte al pueblo cubano”, publicó el ministro en X.
“Sin embargo, no es capaz él de presentar evidencia alguna de las falacias que pronuncia sin pudor ante representantes gubernamentales en una conferencia macartista, convocada con fines electorales”, agregó.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, también alertó este viernes sobre el resurgimiento de lo que calificó de “una nueva y más peligrosa versión del macartismo”, persecución política anticomunista durante los años 50 en Estados Unidos. “Con amenazante proyección transnacional, se promueven alianzas de ultraderecha que recuerdan al fascismo hitleriano o la tenebrosa operación Cóndor, para arremeter contra una supuesta ‘izquierda radical’ global”, dijo.
“¿Se buscan pretextos como justificación para nuevos atropellos y mayores agresiones? Peligrosamente radicales son la derecha imperial y sus acólitos, responsables, entre otros crímenes, del genocidio en Gaza, asesinatos extrajudiciales, cacería, tortura y asesinato de migrantes, bombardeo a escuela de niñas en Irán, genocida bloqueo al pueblo cubano. La lista es interminable”, denunció.
El cerco contra Cuba
Washington mantiene un bloqueo económico y comercial contra Cuba desde hace más de seis décadas. Desde que Trump asumió su segundo mandato, en enero de 2025, el país norteamericano ha fortalecido sus medidas de asfixia total hacia la isla.
Esta política extraterritorial ha estado acompañada de serias amenazas, en las que el propio presidente estadounidense ha manifestado que estaría dispuesto a utilizar la fuerza si fuera necesario para derrocar al Gobierno cubano, que por su parte tacha estas acciones como un “genocidio”.
La Administración Trump, que mantiene activo un despliegue militar en el Caribe con tropas del Comando Sur de EE.UU., ha admitido en reiteradas ocasiones que el objetivo de su política contra la isla es impedirle cualquier tipo de ingresos económicos a La Habana e incluso bloquear el suministro de petróleo, clave para sus requerimientos energéticos.
La situación afecta gravemente a la economía del país caribeño, que en los últimos meses ha sufrido el impacto de un bloqueo multidimensional reforzado con numerosas medidas coercitivas por parte de la Casa Blanca, poniendo en peligro servicios fundamentales como el abastecimiento de combustible, electricidad, salud, educación, transporte, alimentos y turismo.