Airbus ha decidido entrar en el negocio de motores de aviones, rompiendo con la tradición de dejar esta tarea en manos de empresas especializadas como Rolls-Royce, GE Aerospace, Pratt & Whitney y CFM International. La empresa europea ha firmado un acuerdo no vinculante con MTU Aero Engines para crear una empresa conjunta que se encargue del desarrollo, pruebas, certificación y comercialización de un sistema de propulsión totalmente eléctrico alimentado por pilas de combustible de hidrógeno. Esta iniciativa es parte del proyecto ZEROe, que busca introducir un avión de hidrógeno en el mercado. La nueva sociedad comenzará a funcionar en 2027, si supera los pasos pendientes. Airbus aporta su conocimiento en programas de aviación comercial y experiencia en propulsión con pilas de combustible e hidrógeno líquido, mientras que MTU suma capacidades en diseño, integración, validación, certificación y mantenimiento de motores. La iniciativa refleja el cambio en el proyecto ZEROe, que inicialmente aspiraba a introducir un avión de hidrógeno en 2035, pero ahora se espera que se lance en la década de 2040. El sistema de propulsión no producirá emisiones directas de CO₂ durante el vuelo y tendrá el agua como subproducto de la reacción. Aunque el anuncio no acerca de inmediato un avión de hidrógeno a los aeropuertos, es un paso importante hacia la reducción de emisiones en la aviación. La futura sociedad todavía debe constituirse y enfrentarse a obstáculos como el peso y la refrigeración, así como el suministro del combustible. No hay un modelo asignado ni un calendario comercial confirmado. La iniciativa de Airbus y MTU es un ejemplo de cómo la industria aeronáutica está trabajando hacia la reducción de emisiones y la sostenibilidad. La empresa europea ha demostrado su compromiso con la innovación y la tecnología, y es probable que esta iniciativa tenga un impacto significativo en el futuro de la aviación.
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