En muchas familias es común que los hermanos mayores dejen zapatos que parecen nuevos sin poder darles uso. Sin embargo, lo que parece una decisión financiera impecable choca con la biomecánica infantil y la salud podológica. Un zapato ya usado tiende a estar moldeado al patrón de marcha del primer niño, lo que puede alterar significativamente la pisada del segundo niño y favorecer problemas biomecánicos y lesiones. Los expertos recomiendan no heredar zapatos debido a la falta de adaptación a la pisada individual. La biomecánica y la salud podológica demuestran que el calzado modifica los parámetros de la marcha infantil y puede inducir cambios reactivos en la cinemática de la marcha y en la activación muscular. Además, hay un factor dermatológico a tener en cuenta, ya que compartir zapatos cerrados puede facilitar la transmisión de patógenos cutáneos. Sin embargo, los expertos establecen como excepción el calzado que ha tenido un uso residual y no muestra signos de adaptación a la pisada previa. La evidencia directa proviene de guías clínicas y del consenso de especialistas, aunque no existen ensayos clínicos al respecto. La recomendación es no heredar zapatos para evitar problemas de salud en los niños. La biomecánica y la salud podológica son fundamentales para entender la importancia de un calzado adecuado para cada niño. La falta de adaptación a la pisada individual puede tener consecuencias negativas para la salud de los niños. Es importante considerar la salud podológica y la biomecánica al momento de elegir un calzado para los niños. La salud de los pies es fundamental para el bienestar general de los niños.
1