Durante décadas, la estrategia para manejar el calor en España era simple: de día, todo cerrado, y de noche, todo abierto para ventilar. Sin embargo, con el aumento de las temperaturas, esta estrategia ya no es efectiva. Los expertos coinciden en que la clave no es la hora del día, sino la temperatura. En un mundo donde las noches ya no son frescas, la estrategia de enfriamiento nocturno y aislamiento diurno ya no funciona. La llegada de las ‘noches infernales’ pone en jaque todo lo que creíamos saber sobre gestión doméstica del calor. La temperatura ideal para dormir es un tema de debate, pero lo que está claro es que dormir con calor es una mala idea. El cuerpo pierde calor corporal antes de dormir, y el calor ambiente no ayuda a esta reducción térmica. En el interior peninsular, abrir de madrugada sigue siendo efectivo, pero en la costa o en la gran ciudad, la estrategia se invierte. Ventilar por la noche deja de ser la técnica principal, y la batalla se gana de día. Sin embargo, a medida que las noches se calientan, los trucos domésticos se acaban, y tendremos que asumir que hay que transformar el parque de viviendas con protección solar, rehabilitación y refugios climáticos. Los investigadores han demostrado que cuando la temperatura es muy alta, es más difícil conciliar el sueño y, cuando se consigue, este es de muy poca calidad. El Ministerio de Sanidad recomienda seguir la estrategia tradicional, pero los expertos advierten que ya no es suficiente. La solución pasa por encontrar nuevas formas de enfriar nuestros hogares y proteger nuestra salud. La pregunta es, ¿qué hacemos ahora? La respuesta no es fácil, pero lo que está claro es que debemos adaptarnos a los cambios climáticos y encontrar nuevas formas de vivir con el calor extremo. Los expertos recomiendan sellar la casa en cuanto la calle se caliente, exprimir la inercia térmica y usar el aire acondicionado con cabeza. También es importante tener en cuenta que la amplitud térmica sigue siendo alta en el interior peninsular, por lo que abrir de madrugada sigue siendo efectivo. Sin embargo, en la costa o en la gran ciudad, la estrategia se invierte, y la batalla se gana de día. La protección solar, la rehabilitación y los refugios climáticos serán las palabras de moda en pocos años. La pregunta es, ¿estamos preparados para enfrentar este desafío?
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