El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó sus redes sociales este viernes 28 de agosto para proclamar un “acuerdo histórico” con Venezuela que, según sus palabras, le otorga el control de 65,000 millones de barriles de crudo venezolano. La cifra, que duplica las reservas estadounidenses, se presentaría como una solución a largo plazo para bajar los precios de la gasolina en territorio estadounidense.\n\nEl anuncio indica que la negociación fue liderada por el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. En su publicación, Trump describió el pacto como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial” y aseguró que la transacción “aumentará considerablemente nuestro suministro de petróleo”.\n\nDelcy Rodríguez confirmó la información en su canal de Telegram, señalando que el acuerdo contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos con un potencial probado de 65,000 millones de barriles.
La inversión estimada supera los 100,000 millones de dólares y se espera que el Estado venezolano reciba más de 209,000 millones en tributos. Rodríguez agradeció a Trump y a los funcionarios estadounidenses por su “disposición” en cerrar el trato.\n\nEste pacto llega siete meses después de la caída de Nicolás Maduro en un operativo militar liderado por EE.UU., evento que marcó un giro drástico en las relaciones entre Caracas y Washington. Hasta ahora, la política estadounidense hacia Venezuela había estado dominada por sanciones y aislamiento diplomático; el nuevo acuerdo sugiere un cambio de estrategia orientado a la explotación de recursos energéticos.\n\nExpertos en energía y geopolítica advierten que, aunque el acceso a reservas tan vastas podría reforzar la seguridad energética de EE.UU., el acuerdo enfrenta obstáculos legales y de legitimidad internacional.
La comunidad internacional aún no ha reconocido formalmente a la presidenta interina Rodríguez, y la ONU mantiene sanciones contra el régimen venezolano. Además, la viabilidad de extraer petróleo en un país con infraestructura deteriorada y tensiones internas sigue siendo incierta.\n\nEn el plano interno, la propuesta de Trump busca capitalizar la creciente preocupación de los estadounidenses por los precios del combustible. Sin embargo, críticos señalan que el beneficio económico para EE.UU. podría verse contrarrestado por los costos de inversión y los riesgos de corrupción en Venezuela.
El Congreso todavía no ha revisado el acuerdo, lo que podría generar debates sobre la soberanía y la dependencia energética.\n\nMientras tanto, el anuncio ha polarizado la opinión pública: partidarios de Trump celebran lo que califican como una victoria estratégica, mientras opositores lo acusan de una maniobra política sin sustancia real. El futuro del acuerdo dependerá de la capacidad de ambas naciones para superar barreras legales, técnicas y diplomáticas, y de cómo evolucione la situación política en Venezuela.
Fuente: Dw