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Eagle Mountain: la ciudad fantasma del desierto californiano que alimentó al acero estadounidense

por editor
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En 1948 el magnate industrial Henry J. Kaiser fundó Eagle Mountain, una urbe planificada en pleno desierto de California para extraer uno de los mayores yacimientos de hierro del oeste estadounidense. No se trató de un simple campamento; la ciudad fue diseñada para albergar a 4,000 personas y se conectó mediante una vía férrea de más de 80 kilómetros con la acería de Fontana, donde el mineral se convertía en acero. La iniciativa reflejaba el optimismo de la posguerra, cuando la demanda de acero impulsaba proyectos de gran escala y el Estado apoyaba la creación de comunidades autosuficientes.

Eagle Mountain contaba con más de 400 viviendas, colegios, iglesias, una piscina, una bolera, un campo de béisbol, un centro comercial y un hospital totalmente equipado. Las calles estaban ajardinadas y las casas disponían de aire acondicionado, una rareza en aquel entonces, lo que mostraba la intención de crear un entorno permanente para varias generaciones. Además, Kaiser introdujo un sistema sanitario integrado para los trabajadores y sus familias, modelo que más tarde se transformaría en Kaiser Permanente, una de las mayores organizaciones de salud de EE. UU.

Durante tres décadas la mina prosperó y la producción alcanzó su pico en 1975. Sin embargo, la década de los setenta trajo una fuerte competencia del acero extranjero, crecientes costos ambientales y dificultades económicas que empezaron a mermar la rentabilidad del proyecto. En 1981 se anunció el cierre gradual de la mina y, dos años después, la ciudad quedó prácticamente desierta: el supermercado cerró, la última generación se graduó y los residentes abandonaron sus hogares casi de un día para otro.

El declive de Eagle Mountain coincidió con la caída de la acería de Kaiser en Fontana, que también cerró pocos años después. En 1999, unos 300 trabajadores chinos desmantelaron 55,000 toneladas de estructuras y maquinaria, las empacaron y las enviaron a China para reconstruir la instalación allí, simbolizando el traslado del poder industrial de EE. UU. a Asia.

A diferencia de otros asentamientos mineros, Eagle Mountain nunca fue demolida; gran parte de sus edificios, el hospital y las calles permanecen bajo el sol del desierto. Algunas instalaciones sirvieron de prisión y, años más tarde, Hollywood utilizó el escenario para filmar escenas de “Tenet” de Christopher Nolan. Antiguos habitantes se reúnen ocasionalmente para rememorar su pasado.

En 2024 un comprador adquirió todo el recinto por 22.5 millones de dólares, pero sus planes siguen sin aclararse. Mientras tanto, Eagle Mountain se mantiene como uno de los pueblos fantasma más grandes y mejor conservados de EE. UU., junto al Parque Nacional Joshua Tree, una cápsula del tiempo que recuerda hasta qué punto la industria puede crear y borrar ciudades.

Fuente: xataka

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